LA GESTIÓN EMOCIONAL DESDE LA TERAPIA DE ACEPTACIÓN Y COMPROMISO
- Psicóloga Danna Eréndira Hernández
- 7 ago 2024
- 3 Min. de lectura
Por: psicóloga Danna Eréndira Hernández
La gestión emocional
Para navegar la vida diaria, enfrentar desafíos, desarrollar relaciones sanas y disfrutar de una existencia plena y significativa, es esencial tener la habilidad de manejar nuestras emociones. Un método novedoso y efectivo para manejar las emociones es la terapia de aceptación y compromiso (ACT). A diferencia de otras formas de terapia que buscan alterar o eliminar las emociones negativas, el ACT se centra en aceptar esas emociones y comprometerse con acciones que reflejen nuestros valores.
Terapia de Aceptación y Compromiso
Fue desarrollada por Steven C. Hayes es un tipo de terapia cognitivo-conductual cuyo principal objetivo es el de guiar a las personas hacia una vida rica en significado, mientras se aprenden herramientas para gestionar el dolor y el sufrimiento. Esta terapia nos muestra que en vez de luchar contra las emociones negativas, ACT nos enseña a aceptarlas y a comprometernos con acciones que reflejen nuestros valores personales. Para brindar una perspectiva distinta sobre la administración de emociones, esta terapia combina los principios de la atención plena (“Mindfulness”) con técnicas de cambio de comportamiento. Esta terapia se basa en seis pilares fundamentales:
1. Aceptación: Permitir que las emociones fluyan y sean testigos de ellas sin intentar cambiarlas o evitarlas.
2. Defusión cognitiva: Reconocer los pensamientos como simples eventos mentales, en lugar de verdades absolutas.
3. Contacto con el momento presente: Enfocarse en el aquí y el ahora.
4. El Yo como contexto: Ver el “yo” como un espacio amplio que abarca todas nuestras experiencias.
5. Clarificación de valores: Identificar lo que realmente tiene valor y significado para nosotros.
1. Acción comprometida: Actuar de acuerdo a nuestros valores, aun cuando se presenten emociones dolorosas.
Aceptación de las emociones
El núcleo del ACT es la aceptación. Nos indica que en lugar de luchar contra nuestras emociones, deberíamos permitirnos sentirlas plenamente y sin juicio. Un ejemplo sería que en el momento en el que empieces a sentir ansiedad, es importante el reconocerla y permitir sentir plenamente esa incomodidad. Esto puede ayudar a aliviar el malestar y abrirte a nuevas experiencias. Aceptar no significa rendirse ante el malestar, sino el estar dispuestos a vivir nuestras emociones tal como son. Esta aceptación permite experimentar las emociones de una manera más saludable y reduce el sufrimiento asociado a la resistencia. Existen ejercicios como la “metáfora del visitante inesperado” donde se invitan a las emociones a entrar y ser parte de nuestra realidad como si fueran huéspedes.
Desfusión Cognitiva: Distanciarse de los Pensamientos
La defusión cognitiva ayuda a las personas a alejarse de sus emociones y pensamientos con el objetivo de no quedar estancado en ellos. En lugar de afirmar “soy un fracaso”, se transforma a uno idea como “tengo el pensamiento de que estoy fracasando”. De esta forma se aprende a verlos como eventos mentales transitorios en lugar de identificarse por completo con ellos, este cambio aunque sutil disminuye su impacto en el comportamiento. Un ejercicio que ayuda a ejercitar este pilar es el de repetir una palabra o sonido hasta que pierda su significado por completo y disminuya su influencia en el comportamiento.
Habitar el momento presente
Nos pasa con frecuencia que nos aferramos al pasado o nos preocupamos por el futuro esto hace que nuestras emociones con frecuencia se intensifiquen. El ser conscientes de nuestras experiencias presentes de manera abierta y no crítica a través de métodos de atención plena, nos permite reducir la ansiedad y la rumiación. Existen ejercicios como la “atención plena a la respiración” o el “escaneo corporal” los cuales implican estar presente completamente y sin juzgar lo que experimentamos internamente.
El “Yo observador o contexto”
El "yo como contexto" se puede entender como la parte de uno mismo que observa y experimenta, en vez de ser simplemente el contenido de emociones y pensamientos. Permite que las personas comprendan que son más que sus experiencias personales y que no deben ser definidas por ellas. La perspectiva de que el sufrimiento y las dificultades son solo una parte de la experiencia humana, no la totalidad de la identidad, es una habilidad liberadora. Esto permite entender las emociones y los pensamientos como acontecimientos mentales que vienen y van. La identificación excesiva con pensamientos negativos se reduce con este método.
La terapia de aceptación y compromiso brinda una perspectiva única y efectiva de la gestión de emociones. Las personas adquieren una mayor flexibilidad psicológica cuando adquieren la aceptación de las experiencias internas y externas y se comprometen con acciones que están en línea con sus valores. Esta transformación promueve un desarrollo personal continuo y una mayor satisfacción con la vida a largo plazo, además de ayudar a superar momentos difíciles. Al comprometernos con nuestros valores y aceptar nuestras experiencias internas, podemos vivir una vida más plena y significativa. La Terapia de Aceptación y Compromiso disminuye el sufrimiento emocional y fomenta un mayor bienestar y satisfacción en la vida diaria.